Homilias
HOMILIA DOMINICAL “Los viñadores homicidas” 05 de Octubre
(Is 5,1-7 Fil 4,6-9 y Mt 21,33-43)
Los campesinos cuando van a sembrar, primero preparan la tierra, la limpian de toda la maleza, piedras, animales, etc. Esperan a que caigan las primeras lluvias, para que la tierra tenga humedad. Ellos escogen de la cosecha pasada las mejores semillas, con la intención de que no se pierda la calidad. Si todos esos cuidados tiene un campesino que busca lograr una cosecha exitosa. ¿Cuánto más no hará Dios Padre con nosotros, para tener una comunidad que dé verdaderos frutos de salvación?
Dios ha querido prepararse un pueblo, Israel, para que él sea el destinatario primero de su salvación y sirva de modelo para los demás pueblos de la tierra. Él ha invertido todo lo que más ha podido, con el fin de obtener el pueblo que quiere. Para eso: removió la tierra, quitó las piedras y plantó vides selectas, edificó en medio una torre y excavó un lagar. Él esperaba que su viña diera buenas uvas, pero la viña dio uvas agrias.
Los frutos que esperaba Dios del pueblo de Israel eran: justicia, fidelidad a su alianza de amor, paz, armonía, gozo, respeto, amor a la vida, etc. Pero sólo le dieron: injusticias, opresiones, atropellos, derramamiento de sangre, homicidios, violencia, etc.
Los responsables de todo esto son los líderes del pueblo: sumos sacerdotes y ancianos del pueblo. Ellos quisieron apropiarse de la viña del Señor, del Pueblo de Dios, Israel. Ellos se sintieron dueños y pensaron que a nadie tenían que darle cuenta de lo que hacían. Dios pide los frutos que le corresponden en justicia, porque él ha hecho su inversión y se ha jugado todo por el pueblo de Israel. Ante esta situación Dios no se da por vencido, sigue adelante con su proyecto, sólo que ahora: “arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen sus frutos a su tiempo.” Estos otros viñadores son los 12 apóstoles que Jesús escoge para formar con ellos un nuevo pueblo, que hoy se llama Iglesia, comunidad de creyentes en Jesucristo. Jesucristo se encarga de llamar, elegir, formar, consagrar y santificar a todos los que él ha querido hacer partícipes de su Reino. Esta comunidad de creyentes es la nueva responsable de dar los frutos que Dios quiere, y para ello, le ha limpiado del pecado con el agua bautismal, para infundirle su gracia, gracia que hace fecunda la vida del Nuevo Pueblo de Dios; le alimenta con sus Sacramentos, sobre todo la Eucaristía; le instruye con su Palabra y la rige con su mandamientos del Amor… El Señor Nuestro Dios espera que haya buenos frutos. Sería lamentable que por segunda ocasión los responsables, sus viñadores le pagaran de la misma manera.
Una realidad que no podemos ocultar, es la situación que vive nuestra patria, y por lo mismo nuestra Iglesia. Hoy día hay algunos líderes que se han querido apropiar del pueblo, lo han estado explotando desde hace muchos años, lo han saqueado, lo han empobrecido, han abusado de su nobleza, le han tratado de borrar su memoria histórica, lo han sometido a dictadura por más de 71 años, le han matado sacerdotes, obispos y cardenales Dn. Juan Jesús Posadas Ocampo; así como líderes políticos: Manuel Maquio, Luis Donaldo Colosio, que eran personas que realmente buscaban hacer el bien al Pueblo, todo esto pensando, que si se quitan de encima a las personas que son honestas, seguirán en el poder. La educación no tiene valores. Se ha llenado a los pueblos de droga, de antros, de delincuencia organizada, centros de vicio y prostitución que funcionan hasta con permiso de las autoridades civiles.Estas personas que han hecho todo esto se han coludido con mafias del narcotráfico, de los zetas, carteles y ahora han infundido temor a la ciudadanía para hacer creer que ellos son los que todo lo pueden y que a nadie tiene que entregar cuentas. Ellos aducen que son ateos, libres pensadores, escépticos, indiferentes, etc. pero la responsabilidad ética no es indiferente a las personas, porque ella es inherente al ser humano y por lo tanto tiene que dar cuentas de lo que haga o deje de hacer. Si estas personas no se convierten y siguen matando, al grado de matar al propio Hijo de Dios, quitándole a la gente su fe, sus valores, sus principios cristianos ciertamente morirán eternamente. ¿Qué hará el Señor con esos viñadores? Les dará muerte a esos desalmados.
Los hechos que actualmente se están viviendo, evidencian que los frutos están siendo muy semejantes a los que el pueblo de Israel le estaba presentando a Dios. Luego entonces, necesitamos volvernos a Dios para no perecer, ni ser desechados de la viña, por no entregar los frutos a su tiempo y de buena calidad.
Pbro. Hércules Medina Garfias