Club Atenas

 

Atenas en San Pedro Jacuaro

 

El Atenas: Leyenda y realidad 

Por: Sergio A. Urueta Calderón 

          El páramo verduzco no es un sórdido escenario de un evento pasajero; es el campo de batalla para corazones limpios y anhelantes de jóvenes intrépidos que buscan una victoria para su equipo, para su Seminario, para su vida misma. Para muchos… un simple partido de futbol; ¡para ellos no!…; enfrentar al rival noventa minutos, o más de ser necesario, es la entrega de su alma, corazón y vida; sueños y esperanzas; una lucha constante y sin tregua; un grito profético contra la indiferencia, el desánimo y la rutina: el Atenas, campeón desde sus inicios hasta la eternidad.

          No todos los partidos se ganan numéricamente, pero sí todos son un triunfo para sus miembros; porque portan en su frente el estandarte de la gloria, una gloria embellecida por las guirnaldas de sus predecesores: hombres fuertes e ilustres que mostraron que el seminarista fue forjado para ser un campeón en todo lo que dice, piensa y hace.                

          No todos lo consideran un triunfador, porque no ven reflejado en el Atenas el coraje y el nombre santo que representa. Porque no contemplan que el rival más poderoso a vencer es el mal mismo. Increpados por la circunstancia a emprender la guerra contra sí mismos, para dominarse, como dominan el esférico, los atenienses son testimonio de Dios mismo en el mundo, es una voz que clama: ¡miradnos,  existimos, retadnos a ser mejores! La voluntad de Dios se funde con los deseos de cada jugador, porque no juegan por diversión ni por buscar el aplauso y la ovación humana; su meta es la santidad misma por medio del juego.    

          No desean alcanzar sólo la gloria de un partido, sino la virtud, la perfección, la armonía. No sólo porque el futuro pastor ha de ser sano, sino porque ha de poner su inteligencia, voluntad y libertad al servicio de sus compañeros de equipo. No juegan futbol y ya; ellos conjugan el deporte con la oración y el estudio. Ni son asalariados ni son aficionados. Los atenienses hacen del juego una oración agradable a Dios y desarrollan sus facultades intelectuales con la estrategia del partido; o si se quiere, oran y estudian para dar lo mejor de sí en la cancha, luego que el silbante da inicio a la contienda.

          Esa es la razón porque el Atenas late y sigue vivo, pese a las muchas dificultades que ha encontrado a lo largo de su sinuoso camino, con apoyo y sin él, con fe en los jugadores o sin ella, ¡el Atenas no muere!, porque es parte vital de nuestra gloriosa institución; y porque es como la sangre del Seminario, sigue ahí para demostrar que los seminaristas no sólo juegan para mostrar su fortaleza o destreza, sino para enseñarle al contrincante que su objetivo no acaba en la alegría pasajera y mundana que da el gane, sino en la alegría de entregar el ser a Dios que los ha llamado.

          Entre nosotros, no podemos decir la palabra Seminario sin recordar al Atenas, pues no sólo ha sido el orgullo de la institución en el campo de futbol ante el mundo; ha sido, además fuente de ideales y realidades que nos impulsan a dar lo mejor de nosotros y nos confronta ante un mundo que requiere pastores firmes en sus decisiones, valientes en sus acciones, fuertes en su carácter, pero siempre serviciales, auténticos y alegres; como el tipo de jugadores que requiere el equipo.

          El Atenas no sólo es una reminiscencia de la gloria del Seminario; es, por el contrario, una realidad que estamos llamados a perfeccionar más y más. Requiere de todo el amor al deporte y al Atenas, por parte de los seminaristas de hoy; es necesario que sintamos un gran deseo de triunfo, no sólo el de un encuentro ni el de un momento; sino de una vida entera y fructífera, llena de ilusiones que no se dan gratis, se conquistan; de conformar nuestro temple para superar cualquier adversidad o adversario, circunstancia o dificultad que nos impida lograr el ideal que nos hemos fijado.

          Tú, Atenas, eres testigo de muchas vocaciones y grandes hombres que han portado tu camiseta con valentía y orgullo, desde obispos hasta seminaristas que han demostrado al mundo que existe una forma sublime de dominar el balón: con el pensamiento en Dios y el corazón en la entrega; con el ánimo de dar vida a los tristes y con la alegría de una donación plena.  Eres una roca colocada en lo alto para ser admirada y, a la vez, sabemos que vivirás mientras los seminaristas sigan anhelando poner en alto el nombre del Seminario y darás vida al mismo en tanto que nunca bajes los hombros, que te entregues hasta el último segundo, hasta el último aliento:

Libertad, alma, vida y corazón

Son las armas con que cuentas

Si tú buscas la verdad.

Lealtad de una vida que se da

Arrollando al Enemigo

Con su fuerza y voluntad. 

¡Adelante, Glorioso Atenas, triunfarás!

Se aproxima la victoria

Si mantienes tu ideal.

Con orgullo, la frente en alto llevarás,

Nobles palmas de la gloria

Tu frente ceñirán. 

Tu blasón en la historia escribirás

Si te entregas con coraje

En el agro, con valor.

Resistid en las filas con honor,

Tu dechado y testimonio

Brillen como luz del Sol. 

¡Adelante, Glorioso Atenas, triunfarás!… 

Orígenes y desarrollo del club Atenas

Club Atenas 001

Introducción

El Seminario, desde sus inicios hasta hoy día, se ha destacado en sus diversas disciplinas, el deporte no podía ser la excepción, y en particular el Fut-bol, con su singular e histórico equipo que, desde siempre, ha llevado el nombre del Atenas, muchas personas han sido testigos y lo son ahora del peso y garra que acuña la camiseta de un joven ateniense, cabe señalar que de este equipo sobresalen muchos sacerdotes que son servidores de Dios, invitados a un equipo famoso y competitivos de la época, pero que decidieron servir al Señor en el terreno de la fe. No es cosa fácil hacer una reseña fiel y completa de la estructura del equipo Atenas ya que no hay datos escritos de donde obtener información, “el Atenas, lo mismo que la gloria, tiene su historia pero no se escribe”. (José Chávez Calderón), más he de tratar dar una sencilla reseña general de lo que es este glorioso club, pues “hay en le Seminario un juego que apasiona a chicos y a grandes, a ágiles y a torpes, a sanos y a enfermos, este juego es el Fut-bol” (Sr. Ramón López Lara en su Breve crónica del cuarto y quinto curso, año 1935. Cfr. Trento N.5 Pág. 34).

Fotogalería del club atenas

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