Ensayo Sobre la Acción en Maurice Blondel
En el pequeño estudio que tuvimos sobre Blondel me llamó mucho la atención sobre la doctrina de la acción, ya que para mi es muy iluminadora en mi caminar, en mi vida, ya que, Blondel centra sus inquietudes en el sentido mismo de la vida humana. Y ello le lleva al cuestionamiento sobre si el hombre tiene o no algún destino o el cuestionarse para qué está aquí o por qué existes, que son cuestiones que toda persona se debe hacer y más uno que tratamos de descubrir nuestro lugar en la sociedad.
Blondel afirma que el hombre actúa sin saber qué es la acción, sin haber deseado vivir, sin saber quién es ni si verdaderamente es, de tal forma que, a pesar de ello, no puede conquistar o acceder a la nada, ya que, está condenado a la vida, a la muerte, a la eternidad, incluso sin haberlo sabido ni deseado. Esto que se dice sobre nuestra acción muchas personas ni cuenta se dan, de que de una u otra manera están en acción y que lo decidan o no lo decidan están actuando, por ejemplo si yo un día no quiero decidir levantarme para ir a clases, estoy decidiendo no decidir, pero de todos modos uno actúa, esto es un problema inevitable y que debemos buscar resolverlo, bien o mal, mediante nuestras acciones.
Pero si bien la acción es la verdadera solución efectiva que suele darle el hombre al problema de su conciencia de la vida, no por ello puede eludir el estudio de ella ante todo. Es decir, no debemos de descuidar o de estar dándonos nos cuenta de la acción para poder resolver nuestros problemas ya que como dice Blondel la acción nos sacará de los problemas en que estemos inmersos, y pienso que si es verdad por que sólo cuando uno actúa de la manera mas correcta uno resuelve algún problema que se tenga y siempre ha sido así, tenemos que hacer algo para salir de tal o cual situación, por ejemplo si yo tengo problemas en el estudio de una materia, tengo que decidirme a actuar lo cual me ayudará a sacarla adelante.
La acción en la vida de la persona es un verdadero hecho que constituye lo más general y constante de la vida, lo puedo constatar en todo momento, pues nunca estoy sin acción aunque esté dormido y por esto se convierte en necesidad hasta el extremo de que el hombre haga o realice cualquier cosa cerrándose las demás vías o caminos por las que ella se manifiesta, es decir, asumiendo una acción concreta con el de mérito del sacrificio de las demás, de tal manera que ello le empobrece al renunciar a todo aquello que pudo haber logrado saber o conseguir, lo interesante está aquí que hay que estudiar bien por lo que uno va a actuar o a decidir y también sobre aquello de lo que nos sacrificaremos porque debemos de tomar la que mejor nos ayude en nuestra vida a desarrollarnos como personas plenamente realizadas, pero esto se dará por un estudio cuidadoso de nuestras decisiones, aunque a veces las cosas que más nos gustan no siempre las debemos tomar, sino más bien las que más nos convengan, para que valga la pena el sacrificio que se hace, como lo dice Blondel, y así no importará estarse sacrificando en cada momento de nuestras decisiones. Pienso que aquí se asemeja a Emmanuel Mounier cuando habla sobre la exterioridad de la persona, ya que, en nuestras acciones debemos de llevar algo más como es el comprometernos con los demás y ahí es donde tendrá mucho sentido lo que haremos.
Cada vez que decidido algo yo, me sacrifico pues dejo de un lado las demás por ejemplo el día que entre en el seminario ese día sacrifiqué mis ganas de estar con la familia y de hacer muchas cosas que hacen los jóvenes o amigos míos, de fuera, pero cuando uno decide algo es por que es un valor superior y esto pienso yo que debe ser siempre.
Por ejemplo yo decido estudiar filosofía contemporánea y me estoy sacrificando al dejar de estudiar filosofía mexicana, entonces esto es o que implica un sacrificio.
Para Blondel, cada determinación que el hambre asume para el ejercicio de alguna acción concreta automáticamente representa la amputación o el sacrificio de toda una infinitud de actos posibles que se dejan de realizar. Pero lo peor de ello es que no cabe detenerse o suspender la acción emprendida ni esperar en forma alguna. Si no actúa cada sujeto por sí mismo, algo actúa inevitablemente en el interior del propio sujeto o fuera de él, incluso casi siempre en contra del sujeto mismo, por lo que la paz, a fin de cuentas, viene a resultarle una derrota, con este pensamiento de Blondel, veo que nosotros somos los que debeos de decir actuar y organizándonos, recuerdo un vez que un sacerdote dijo que si uno no se organizaba la gente lo organizaba y pienso que es verdad, porque si uno no decide hacer su propio plan los demás actúan sobre uno y no hay quien detenga eso que es lo más triste, a fueraza tienes que actuar sea lo que sea, eh ahí la responsabilidad de cada uno, pienso que por eso se nos exige ser proposititos, porque si nos los demás nos propones.
La acción, conforme al concepto de Blondel, a quien también se le suele considerar, precisamente, como el filósofo de la acción, no tolera otro aplazamiento que la muerte. Sólo la muerte puede concluir con la acción misma, aquí se asemeja a lo que dice Heidegger, dice que es la posibilidad de las posibilidades de la no posibilidad, es decir, donde todo se deja en paz, donde ya no hay acción diría Blondel.
La vida se identifica total y absolutamente con la acción, para él la vida es movimiento es acción, es dinamismo y dice que lo único que puede terminar con nuestra acción es la muerte es donde ya no hay nada que nos conduzca a actuar y esto nos compromete, ya que, si no hacemos todo lo que tenemos que hacer en vida pues en muerte será imposible ya que hay ya no hay movimiento ya no hay posibilidad ni de que los otros actúen sobre nosotros y ni nosotros actuemos por los demás. Ello impide que el hombre pueda conducirse por sus propias ideas, ya que el análisis de la vida y, por ende, de la acción misma, es imposible o impracticable para una inteligencia finita, ya que la práctica no tolera rechazos, pues le resulta imposible diferir la acción hasta llegar a la consecución de alguna clase evidencia que permita obrar sobre ella, máxime que, para colmo, toda evidencia suele resultar parcial, precisamente porque la acción exterior puede rebasar la percepción conceptual que el sujeto se forme de los hechos en un momento dado, es decir, nada más que la acción afecta a nuestra vida, ni nuestros pensamientos y convicciones hacen más que la acción inevitable que hay en nuestra persona.
Por otra parte, las decisiones que pudiesen tomarse suelen ir más allá de los pensamientos que pudieran motivarlas, ya que la acción rebasa al pensamiento mismo; mientras que, por otra parte, esos mismos actos normalmente suelen manifestarse más allá de las intenciones que los motivan, toda vez que la realidad suele alterar las intenciones originales en razón de sus propias demandas concretas y prácticas por ejemplo a veces yo he tenido un plan a realizar, que está en mi pensamiento y lo quiero hacer realidad en la acción pero resulta que salió mejor que de lo que lo tenía pensado o a veces no tanto, pero siempre la acción va más allá de lo que nosotros mismos queremos por que nuestra acción nos lleva a otras acciones a veces inevitable y el pensamiento nos lleva otras pensamientos, pero esto si lo podemos decidir que pensar como que es más manejable. Para esto la conveniencia de constituir una ciencia de la acción, pero entendida esta última bajo la perspectiva de una plena integralidad, ya que para Blondel, en razón de la perspectiva que asume, todo modo de pensar y vivir deliberadamente implica la necesidad de una solución completa del problema mismo de la existencia.
Las acciones parciales jamás podrían asumirla en esa integralidad y, por eso, serían inútiles. Ahora bien, como Blondel suele acudir con frecuencia al tratamiento del problema religioso, esa percepción sobre el sentido de la acción como objeto de atención integral adquiere una significación particularmente importante: se opone al intelectualismo en esta materia, así como al mero fideísmo, pero todo ello no en nombre del sentimiento, sino de la acción, para él todo debe ser acción todo la religión te debe llevar a una acción el intelecto de la misma manera y esto es verdad porque de que me sirve saber mucho y tenerlo en mi intelecto pero no se aplicarlo a la acción de qué me serviría sería inútil, entonces le debemos buscar una aplicación a las cosas que nuestros maestros nos dan, por ejemplo la filosofía que nos están dando aquí.
Una religiosidad pasiva le resulta funesta, no hay peor cosa que decirse uno practicante de una religión sin vivir o actuar con forme a lo que se cree, pienso que en esto Blondel nos resta a hacer vida nuestra religión que muchas veces actuamos no como debes.
Lo que yo pienso sobre la filosofía de la acción pues esta debe iluminar siempre nuestro actuar y además nuestra fe debe de servir a nuestras creencia, para no llevarnos a cometer errores graves, pero siempre que se actúa lo cual le lleva a una apreciación un tanto mística con respecto al sentido de la filosofía misma, toda vez que la acción la rebasa como necesidad vital y, por contrapartida, asume la necesidad de la reflexión filosófica, pero siempre que se le mantenga al servicio de la religión, aunque también entendida en el sentido de una acción implicada con la propia del pensar, veo que él no sólo se refería a la acción individual, sino social y religiosa, veo que es muy completo su teoría sobre la acción sobre todo por que nos deja ver que no hay que irnos por los extremos y que para eso nosotros somos los que decidimos y que no estamos determinados a nada en nuestra vida lo cual nos deja ver una gran libertad para hacer de nosotros lo que más nos convenga como persona. Y porque hablo en esto sobre la fe y la religión, es porque Blondel también hablo sobre ello y no es que esté fuera de tono, pues es parte de su filosofía. Blondel estuvo en contra del intelectualismo, eso me expresa que no sólo nos debemos dejar llevar por la razón porque también tenemos sentimiento, que no debemos de descuidar porque son partes de nosotros y que también ellos nos ayudan a actuar.
Por otra parte, si el hombre expresa, a través de la acción, lo más profundo de sí mismo, que no es otra cosa que su voluntad, resulta obligado entender que la filosofía debe buscar su orientación y hasta sus fines en la acción, toda vez que ésta se constituye por una dialéctica de la voluntad que obliga a trasladar el centro mismo de la filosofía, según sus palabras, hacia la acción, ya que es allí donde se encuentra el centro de la vida, en esto vemos que es de suma importancia cuidar la acción porque eso nos envuelve y sobre todo cuando se da esa dialéctica , qué es lo que voy a hacer.
Pienso que Blondel tiene mucho de reconocer la exigencia divina y por otro lado la naturaleza finita del hombre y por su limitación como persona inmersa en la naturaleza, de tal forma que resulte inevitable hacer surgir la necesidad de lo sobrenatural, es decir, un reconocimiento de la insuficiencia del orden natural que obliga al hombre a la aceptación y recepción de lo sobrenatural, aun cuando no pueda actuar sobre ello ni logre en alguna forma definirlo, ya que o primero que percibe es una desproporción manifiesta entre lo que es el hombre en su interioridad y lo que alcanza a intuir con respecto a ese orden sobrenatural, de tal forma que concluye por buscar una especie de compensación o equivalencia en la acción, pero atribuyéndole algún sentido de infinitud, este hombre reconoce la divinidad y sobre todota interioridad y no es que caiga en un irracionalismo sino más bien una inmersión en de la fe en la acción, aunque dice que es más la acción sobre la reflexión y en cierto sentido digo que sí porque nosotros tenemos que actuar porque si se queda en puro pensamiento no llegaremos a nada, aunque él dice que la acción es sólo una parte de la vida, eso es verdad nuestra vida no solo es actuar, sino reflexión interiorización y convivir. Esto de entender la acción ya para aplicarla en nuestra vida, puede ser que nos de un poco de miedo, ya que, siempre actuamos, el reto que queda es estar bien conciente de lo que decido, pues soy yo responsable de todo lo que me acontezca.
Jorge Vergara
Bibliografía
AA. VV., Filosofía Cristiana, Ed. Encuentro, Madrid, 1993.
Blondel Maurice, La Acción, Ed. Biblioteca de Autores Cristiano, Madrid, 1996.