Razones para vivir la abstinencia sexual

Tesina Filosófica
Presentada por:
Abelardo Serrato Marín
Recensión

Para poder conocer un poco más acerca de la constitución biológica, psicológica y ética de la sexualidad humana, ya que en este campo, como en muchos otros, considero tener, pobre conocimiento al respecto. Con esto he querido también ir haciendo de mi sexualidad un valor y al mismo tiempo presentar algunos elementos que sirvan de conocimiento en formación para los demás.

He querido hacer una justificación ética de las relaciones sexo genitales a venir del valor humano de las relaciones sexuales, es decir, de aquellos elementos que debe tener toda relación sexual, para que pueda ser calificada como humana; el elemento indispensable es el amor, pero no un amor cualquiera, sino un amor desinteresado que busque el bien del otro; un amor que llene de cariño, de ternura y de diálogo la intimidad sexual y no mi “amor” en el que se quiera a la persona por lo que me pueda proporcionar. Sin el verdadero amor no podemos hablar de una relación propiamente humana. Cuando falta el amor, acaba también la vitalidad de la relación íntima y se desencadena la búsqueda egoísta del placer por el placer, es entonces cuando podemos decir que el aspecto humano de nuestra sexualidad ha muerto. De aquí la necesidad de la abstinencia sexual como expresión de renuncia al egoísmo y a todas sus consecuencias, y de un amor oblativo al Dios del amor, sonde se encuentra la perfecta sublimación de nuestra energía sexual.

La entrega del cuerpo debe transformarse, pues, en palabra que hable del amor. Sólo desde esta óptica del amor es posible vivir la abstinencia sexual, tanto en la vida conyugal, respetando la dignidad humana del otro, como en la vida prematrimonial, pretendiendo hablar un lenguaje desproporcionado y torpe que raya en el egoísmo que en el amor puro.

Esta investigación es un estudio en el que se tenga, al menos, una idea global de lo que es la sexualidad humana en su dimensión biológica, psicológica, y ética.

En toda la investigación he ido intercalando el pensamiento, los argumentos y la información en general, de varios autores. Las fuentes principales son: VIDAL Marciano, Moral del Amor y de la Sexualidad. LÓPEZ Félix, Para comprender la Sexualidad y YEPES STORK Ricardo, Fundamentos de Antropología. Entre otras. La abstinencia sexual en la mentalidad de los tiempos actuales parece ser imposible, por una parte coopera la falta de educación sexual, que debía llevar hacia un conocimiento más integral Y sano de nuestra sexualidad. Otro fenómeno que no favorece positivamente a la abstinencia sexual es la cultura consumista en la que vivimos. Todo está en función de la oferta y la demanda, muchas veces se sacrifican los valores más excelsos de la persona con tal de conseguir vender el producto, no importa el crecimiento humano de las personas, el primer fin no es el progreso cultural, educativo, político o moral, sino el bienestar particular. Ante esta mentalidad es difícil lograr la abstinencia sexual, ya que como mencionaba anteriormente, el sexo y todo lo que tiene que ver con él es todo un negocio. El hedonismo constituye otra muralla para la abstinencia sexual. Vivimos en una sociedad en la que se busca sacar el máximo de placer con el mínimo de dolor o sacrificio. Todo lo que implica sacrificio es rechazado al momento; la elección de la acción se basa en el agrado de las cosas, es decir, que si algo me agrada lo acepto, si me causa desagrado lo rechazo al momento; el criterio para actuar debería ser la búsqueda del bien, de aquello que me ayude a crecer como persona, aun cuando no me sea muy agradable. La estimulación exagerada del instinto sexual puede, de igual manera, hacer que no vivamos la abstinencia sexual. Día a día, pequeños y adultos, hombres y mujeres, somos “bombardeados” por los Medios de Comunicación Social con mensajes que estimulan nuestro instinto sexual, lo cual hace cada vez menos posible una mentalidad y una voluntad sanas que nos hagan capaces de vivir la abstinencia sexual como expresión de auténtico amor.

Todo esto constituye una mentalidad en la que la abstinencia sexual no tiene lugar alguno, donde parece ser imposible que alguien pueda abstenerse total o parcialmente de las relaciones sexo genitales, sin embargo, esto es posible para los seres humanos, porque nuestra sexualidad no es únicamente instinto, como es el caso de los animales, quienes privados de la razón actúan movidos por el instinto. En el caso del hombre es distinto, ya que no sólo es movido por el instinto, sino también y sobre todo por la razón y la voluntad.

Para vivir la abstinencia sexual hace falta conocer el lado humano de la intimidad sexual y los riesgos que esto implica. Veamos el primero:

Primeramente hay que decir que la vivencia humana de las relaciones sexo-genitales no se consigue de forma espontánea, obedeciendo las leyes del instinto sexual, sino que se necesita de una educación, podríamos hablar de un paso de la naturaleza a la cultura. . Necesitamos por tanto, de una cultura sexual, pero no ha de ser de cualquier cultura, sino de aquella que promueva el valor humano de nuestra sexualidad: el amor. El amor debe ser el centro de toda relación sexo genital, pero ha de ser un amor no entendido al estilo de nuestra sociedad con frecuencia se escucha decir vamos a “hacer el amor”, refiriéndose a cualquier . tipo de relación sexual. No debemos identificar el amor con aquella experiencia de sentirse querido, de encontrar en el otro algo que me interesa, me sirve, lile llena, me satisface o simplemente me gratifica…,la persona queda reducida a una cosa, a un instrumento que utilizo y, cuando ya no me sirve, puedo desechado sin ningún problema. El amor auténtico, en la intimidad sexual, buscará el crecimiento de la otra persona, y no tanto la satisfacción propia. El amor debe llenar el acto sexual de significado, donde la expresión de dicho acto sea la ternura, la comprensión, el cariño, la unión…, todo esto debe constituir el lenguaje propio de la entrega sexual entre humanos. La intimidad sexual debe llevamos no sólo a la entrega de nuestro cuerpo, sino también y sobre todo a la entrega total de nuestra persona, de tal forma que sea posible compartir los sentimientos y pensamientos con la persona amada. El contacto del cuerpo debe llevar más. Allá de lo externo de nuestros cuerpos para llegar a la intimidad personal del otro.

Tener relaciones sexo genitales sin amor nos lleva a algo meramente mecánico, son simplemente dos cuerpos que se unen y que experimentan sensaciones agradables, pero que no tiene mayor significado. Unas relaciones así pronto llegan al hastío y al enfado, sólo el amor puede perpetuar este tipo de relaciones, ya que no sólo es un goce de los sentidos, sino también el corazón y el goce del corazón es más apetecible que el goce puramente sensible pero más el goce de la voluntad y del espíritu, por eso quien haya experimentado el deseo del verdadero amor, puede renunciar con mayor facilidad a una relación sexo genital que no sea fundamentada en el amor auténtico, que no es un sentimiento poderoso y agradable, sino una decisión madura de la inteligencia y de la voluntad..

Existen por lo menos dos grandes riesgos en las relaciones sexo-genitales: el embarazo y el contagio de alguna enfermedad venérea.

El embarazo, aunque es algo de por sí bueno, puede ser inconveniente en algunas circunstancias de la vida de la pareja conyugal. El embarazo, fuera del matrimonio, trae serias consecuencias: puede frustrar los planes de vida de alguno de los dos o de ambos. Además, si el varón no se hace responsable de su papel, el nuevo ser que ya a venir al mundo se enfrentará a una realidad de desprecio y marginación social, al igual que su madre.

Entre otras enfermedades están: Infección clamidial o uretritis no específica, gonorrea, herpes, hepatitis B, VIH/SIDA, sífilis, ladillas, papiloma, tricomoniasis, trichonama. Estas infecciones son causadas por microorganismo s que proliferan principalmente en los órganos sexuales. Entre estos microorganismos se encuentran las bacterias, virus, hongos y protozoarios. Debido a que la mayoría de estos agentes transmisores requieren lugares cálidos y húmedos para vivir, se reproducen con gran éxito en los genitales, la boca o el ano. La enfermedad puede causar SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), neumonía, cáncer, u otras infecciones que toman ventaja del sistema inmunológico debilitado, eventualmente causa la muerte. Aunque las enfermedades son curables, en la mayoría de los casos la muerte es inevitable. El sexo seguro en realidad no existe, pues se ha comprobado que el uso del preservativo es inseguro, la razón, es que en algunos casos, aun cuando se ha utilizado el preservativo, se ha logrado el embarazo si el espermatozoide es mucho más grande que el virus de cualquier enfermedad, es obvio que éste pueda penetrar con mayor facilidad. Esto quiere decir que no hay sexo seguro al cien por ciento. Hay un precio que se paga por aventuras sexuales, ese precio es el sufrimiento o la muerte. Ante esto no hay oportunidad de planear una vida feliz para el futuro.

Tenemos que convencemos que las relaciones sexuales pueden ser un factor determinante para nuestra felicidad, si se dan en el al felicidad si el fin es únicamente el placer, corriendo que tiene de festivo el acto; así mismo, corremos e alguna enfermedad. Hay una ley que dice: que la naturaleza jamás perdona, si vamos contra ella; ella contraatacará sin piedad hasta destrozamos, todo tiene un orden, según el cual debemos obrar, de lo contrario pagaremos las consecuencias.

Debemos asumir el reto, pues, de hacer de la abstinencia sexual un valor para nuestra vida, sublimando nuestra sexualidad dentro y fuera del matrimonio, buscando así la plena madurez de nuestra sexualidad en su dimensión humana.

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